Monasterio Skellig Michael

Con esta entrada inauguramos una nueva sección en nuestro blog: ¿Futuribles?. Yendo más allá de los viajes que hacemos, vamos a introducir, periódicamente, lugares maravillosos a los que nos gustaría ir.

Como habréis podido comprobar, nuestros viajes son siempre culturales - para descansar nos quedamos en casa - y buscamos en ellos encontrarnos con sitios especiales e insospechados, y si puede ser, que no estén masificados. Esto, hoy en día, es bastante difícil, ya que las redes sociales hacen que todo se conozca rápidamente y la gente quiera ir a aquellos lugares donde van los demás. Hay sitios a los que se debe ir sí o sí - a nuestro juicio - y que se llenan siempre de gente, como bien puede ser Carcassonne pero que, si sabes - y puedes - elegir las fechas lo disfrutas mucho más porque estás totalmente solo.

De este modo, y en tanto que a mí - Marina - me encanta navegar por internet e investigar sitios maravillosos a los que poder viajar - ya sabéis, tenemos eso que se llama ahora wanderlust -, vamos a ir introduciendo esos sitios a los que esperamos poder ir algún día, aunque sea en bicicleta, o a nado.





Hay una página de viajes que me encanta, CondéNast Traveler, a partir de la cual he podido conocer sitios a los que me gustaría ir, y algunos ya he tachado de la lista. Muchos otros descubiertos ya de hace tiempo van apareciendo ahora - por suerte, hemos estado ya y no nos encontraremos con el boom. Uno de los destinos fetiches que tenemos en mente es Irlanda, por lo verde, por lo celta, por lo mágico - e incluso místico - y por lo medieval. Y lo antiguo, y ancestral. Y como sitio ancestral acabo de descubrir, en la península de Iveragh, el Monasterio Skellig Michael, lugar de culto paleocristiano, que data aproximadamente del s.VI de nuestra era y que se encuentra en un estado de conservación excepcional gracias a si situación en una isla de la costa irlandesa y su dificultad a la hora de llegar hasta ella. 
En este monasterio podemos encontrar las chozas en las que vivían los monjes de una forma bastante asceta en consonancia con lo que predicaban los primeros cristianos, además de las terrazas de cultivo y, obviamente, las ruinas del monasterio. Para llegar hasta él debes subir casi 300 escaleras, y parece que esto no está echando para atrás a los turistas, ya que se han tenido que restringir las visitas. Esperamos que, para cuando podamos permitirnos ir hasta allí, haya pasado la fiebre Skellingmichaelana.


Os dejamos unas fotos - de la wikipedia - para ilustraros esta maravilla:







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