Almansa: hasta donde la vista alcanza.

Cuando te adentras por primera vez en La Mancha lo que más le llama la atención a uno son esas carreteras infinitas que no cesan de alejar el horizonte. La Mancha ha estado siempre un territorio atractivo para nosotros y seguramente la culpa la tenga El Quijote, con sus molinos y su tozudez desmedida que quieren hacen pasar por locura. Las historias que se han ido forjando a lo largo de la Historia hacen que construyamos una imagen mental de los territorios que nos lleva a soñar más con ellos. Y eso es lo que a nosotros nos ha pasado con La Mancha, nuestra construcción mental se ha realizado y no nos ha decepcionado para nada. Empecemos con el viaje.




No es nuestra primera incursión en la otra Castilla, ya hemos estado en Cuenca entre otros lugares, pero este viaje es más manchego que ninguno, por la aventura y los descubrimientos que en él realizamos. Antes de salir tenemos dos lugares a visitar marcados en el mapa: Almansa y Albacete. Al- y Al-, el pasado musulmán está siempre ahí. Ponemos rumbo, desde València esta vez, a Almansa, porque tiene castillo y porque tiene mucha historia. Todos hemos oído hablar de la batalla que allí se produjo en el año 1707 durante la Guerra de Sucesión española, batalla que fue decisiva para la conquista de València por parte de los Borbones.


A medida que avanzamos en nuestro camino empezamos a divisar, imponente, encima de un alto, el castillo. Un castillo pardizo de piedras diminutas que acaba elegante en sus torres almenadas. La primera impresión es demasiado buena, ¡qué bonito! Aparcamos y vamos corriendo hasta la Oficina de Turismo, que es desde donde se accede a la fortaleza. Somos los primeros y nos gusta, porque hacemos la visita solos.




Apuntes Históricos

Construido por los almohades, el castillo de Almansa es reconquistado por Jaume I, quien lo cede a la Orden del Temple. Más tarde pasa a manos de Castilla y es Alfonso X quien lo dota de dos fueros, el de Requena y el de Cuenca.

La construcción que vemos hoy en día - dejando de lado las restauraciones necesarias durante el s. XX - data, por una parte, del s. XIV cuando el infante Juan Manuel ostentaba el poder y mandó construirlo encima de las fortificaciones musulmanas. Por otra parte, ya en el s. XVI el Marqués de Villena, Don Juan Pacheco, realiza una serie de reformas que acaban dándole el aspecto que se nos presenta en la actualidad.

Como ya hemos explicado más arriba, el castillo es conocido sobretodo por la batalla que en 1707 mantuvieron Borbones y Austrias en la Guerra de Sucesión, siendo vencedores los partidarios de Felipe V. La batalla supuso que se proclamaran vencedores los partidarios de Felipe V, razón por la cual se impuso el dominio de la dinastía borbónica sobre el Trono de España.



Nuestra visita

Para llegar a las puertas del castillo tenemos que vencer una pequeña subida que está hermosa a aquellas horas de la mañana. Finalmente alcanzamos la base de la constconstrucción adentramos en un mundo totalmente distinto. El castillo de Almansa está restaurado, pero la sensación que uno tiene al pasar por allí es la de encontrarse en épocas pasadas, como caballero o doncella, o tal vez un simple – pero necesario – plebeyo.




Subiendo unas escaleras llegamos al patio de armas, y desde él otras escaleras, pero esta vez de caracol, nos llevan hasta la cima de la torre del homenaje, que goza de una magnífica bóveda de crucería gótica. Desde lo más alto se tienen unas vistas de Almansa increíbles; no sabemos hasta dónde nos alcanza la vista, la imagen es embriagadora. Imaginamos cómo aquellos señores en el s. XII se sentían los dueños del mundo subidos en la torre del castillo, enclavado en el cerro del Águila desde el que se divisa una extensión tan grande de terreno que una se siente ahí arriba muy pequeñita, casi insignificante



Deshacemos el camino para recorrer las murallas árabes y adentrarnos en sus entrañas, en las que podemos encontrar todavía hoy restos del andamiaje de madera que se utilizó para la construcción original.

Escuadriñado todo y cada uno de los elementos del castillo decidimos recorrer la parte histórica de la ciudad y acabamos visitando el Ayuntamiento, con una fachada impresionante y un patio interior digno de admiración. Esta maravilla de construcción se debe a que formaba parte del antiguo Palacio de los Condes de Cirat, construido en el s.XVI.


Nuestro tiempo en Almansa se acaba, tenemos planeado ir hasta Albacete pero esto... ya os lo contamos en próximas entradas.


Info:
La entrada al castillo se hace desde la Oficina de Turismo, en la misma calle del Castillo. Los horarios son los siguientes:

  • de octubre hasta abril: de 10h a 14h y de 17h a 19h
  • de mayo a septiembre: de 10h a 14h y de 18h a 20h.
Los precios:

  • 3€ general
  • 2€ reducida
El teléfono de contacto es el siguiente: 967 344 771



Entradas Populares