Matarranya, el sendero hacia el Paraíso.

Del Matarraña – o Matarranya, como siempre lo hemos llamado nosoros – dicen que, por sus paisajes de ondulados valles y sus pueblos de color arena, es la Toscana española. Nosotros no hemos estado en los pueblos de la Toscana pero sí tenemos la inmensa suerte de vivir cerca del Matarranya, y hasta él os queremos acercar en esta entrada. En concreto iremos hasta Beceite – o Beseit, como siempre lo hemos llamado nosotros – y al nacimiento del río que da nombre a toda la comarca.



Beceite es una pequeña población encaramada en las montañas a las que da nombre. A escasos kilómetros de Valderrobles su belleza – que es mucha – parece menor por tener tan cerca uno de los pueblos más bonitos de España, pero Beseit es bonito, muy bonito, y más si damos un paseo – o una gran caminata – por los múltiples senderos que hay allí, entre frondosa vegetación y el sonido constante del agua.


Recomendaciones

Beseit, aún estando cercano, es nuevo para nosotros y, lo primero que debemos hacer al ir a un lugar por primera vez es informarnos, siempre, y más si lo que queremos, como en nuestro caso, es realizar una ruta senderista. La buena planificación es fundamental para que todo salga bien. En este caso, nosotros pecamos de mala planificación y por eso, como ahora os relataremos, no llegamos hasta el final del camino – aunque, por qué no decirlo, tampoco lo echamos de menos... Siempre que salgáis a caminar debéis tener en cuenta la época del año en la que lo hacéis: no es lo mismo hacerlo en otoño que en primavera, ni mucho menos en invierno que en verano. Vuestra ropa debe ser la adecuada, y vuestro calzado mucho más. No os recomendamos que para caminar salgáis con zapatillas de deporte normales, ni con bambas ni nada por el estilo. Mucho menos con chanclas, sandalias o cuñas de esparto. Podéis hacerlo, si queréis – como muchos de los que nos encontramos en el camino hacían –, pero vosotros sabréis qué hacéis con vuestros pies.
Os recomendamos también que vayáis con ropa cómoda, nada de vaqueros y cosas semejantes, y tengáis la cabeza protegida porque en esta época del año el sol pega mucho – y en las otras, también. Llevad siempre agua, más de la suficiente – a nosotros dos litros no nos bastaron... – y comida si es necesario.
Además, debemos tener en cuenta las indicaciones que se nos dan en la ruta y respetar, SIEMPRE, el entorno. No vale bañarse en lugares donde el baño está prohibido, que si lo está es por razones de peso. Y esto lo decimos porque nos encontramos gente bañándose en el río y pasando de las advertencias que te dan en la oficina de turismo, o de las señales, claras y bien grandes, que te encuentras en todo el tramo que caminas. Si está prohibido el baño, no te bañes. Las razones por las que se prohíbe el baño en esta parte del río Matarranya son bien claras:
1. las aguas se utilizan para el abastecimiento humano, y
2. segundo y más importante: es un espacio natural protegido en el que viven especies de frágil supervivencia, como el cangrejo de río, o mamíferos como las nutrias que sólo viven en aguas muy puras.
Otra de las cosas que debemos tener en cuenta cuando estemos en un entorno natural es SER LIMPIOS. No tiréis papeles, ni colillas - ¿cuántas colillas encontramos por el camino? Un montón – ni nada que no sea biodegradable, por favor. Tened cuidado porque la naturaleza es frágil, y la naturaleza somos todos.




La Ruta

Y después de esta bronca, ahora sí, vamos con la ruta. Primero tenemos que llegar hasta Beceite y, ¿cómo? Pues... no haciéndole caso al GPS. Sí... porque a nosotros nos llevó por Herbés y casi morimos en el intento. Lo más fácil es llegar hasta Valderrobles, ya sea por Monroyo si vienes por Castellón o Teruel, o por Calaceite si vienes por la parte de Tarragona. De Valderrobles a Beceite hay unos escasos 6 km y tan pronto como llegamos al pueblo nos encontramos con la caseta de información, así que aparcamos y nos metemos dentro para informarnos y surtirnos de mapas y folletos – siempre que los necesitemos.

En este punto, y siendo la hora que era, nosotros cambiamos de opinión y, después de informarnos de la posibilidad de rutas, decidimos dejar para otro momento la ruta de los Fortins de Cabrera para otro momento y centrarnos en la rutade El Parrissal, que es la que la mayoría de gente hace. Esta ruta – como casi todas – puede empezarse desde donde uno quiera y echarse a andar pero en este caso os vamos a indicar los posibles inicios:
1.- desde el pueblo de Beceite y nunca entrando en él llegamos a un acueducto en el que podemos aparcar. Desde allí empezamos nuestra ruta hasta el acceso de El Parrissal que es de unos 6 km. Estos primeros kilómetros son por camino asfaltado, estrecho y sin arcén. Por él circulan también coches, motos y bicis, y es apto también para autocaravanas.
2.- a 3,5 km de Beceite se encuentra el párking gratuito, a mano derecha. Aparcamos allí y seguimos andando hasta el inicio de la ruta de El Parrissal unos 2,5 km más.
3.- a 6 km de la localidad, y una vez pasado el punto de control y abonado los 4 euros de párking, dejamos el coche en la zona de aparcamiento donde también hay un merendero.

Desde este punto empezamos la ruta Els Estrets del Parrissal, de unos 11 km ida y vuelta, remontando el curso del río Matarraña y pasando por pasarelas, troncos y piedras. Existe también la opción de dar un breve paseo – 800 metros – hasta las pinturas rupestres que se encuentran en el inicio de la ruta de El Parrissal y que es apta para todo tipo de públicos.


NUESTRA RUTA

Como ya hemos dicho, nosotros empezamos la ruta desde el mismo pueblo de Beceite, dejando el coche aparcado en el acueducto. Tras haber caminado unos metros vemos a nuestra derecha la piscina natural de l'Assut en la que SÍ nos podemos bañar. Continuamos andando y tras poco más de un kilómetro encontramos a nuestra izquierda una señal que nos indica la subida hasta los Fortins de Cabrera, que dejaremos para otra ocasión que visitemos el lugar. Seguimos andando por la pista asfaltada y empieza a acompañarnos el curso del río y una frondosa vegetación. El recorrido es bastante agradable ya que se trata de un paseo cómodo y sin dificultad alguna. Empezamos a encontrarnos coches y bicicletas, y algún caminante que deshace ya el camino.




 



Hasta el primer párking, el gratuito, tardamos más o menos 30 minutos y allí la presencia del agua empieza a hacerse más importante.





Continuamos el camino y tras otros 30 minutos llegamos al párking con merendero donde empieza la verdadera ruta. Cruzamos un arco excavado en la roca y nos adentramos en un mundo totalmente diferente. 
Tras unos pocos metros, que forman parte de esos 800 que ya hemos mencionado, nos encontramos con otro arco, pero antes una señal que nos indica claramente que existen unas pinturas rupestres a nuestra derecha.




Tras cruzar parte del río por encima de unos troncos vemos, a nuestra izquierda y detrás de una reja, una pared que sirvió de refugio y abrigo a nuestros antepasados más lejanos. Allí todavía podemos contemplar de forma clara un trío de figuras que parece que van subidas sobre algún tipo de animal. En un panel informativo que podemos encontrar allí mismo nos explican dos hipótesis de porqué pintaron esas imágenes los seres humanos de la Prehistoria:
- por cuestiones mágicas y rituales
- para marcar el territorio




Vistas las pinturas cruzamos el arco e iniciamos una bella caminata – si no era suficientemente bello que veníamos viendo – en la que, en estos primeros metros, podemos disfrutar de un paseo botánico, habiendo paneles indicativos a izquierda y derecha de aquellas plantas y árboles que nos vamos encontrando.

 
La primera maravilla la vemos avanzados unos pocos centenares de metros al encontrarnos con una pequeña cascada y una poza de aguas cristalinas y turquesas que parecen ser sacadas de otro mundo.





Nos detenemos allí unos minutos intentando asimilar que teníamos ese bellezón de paisaje tan cerca de casa. Todavía no sabemos lo que nos espera...

Continuamos el camino y tenemos que empezar a cruzar el río por piedras y troncos de madera. Aquello se está convirtiendo en un parque de atracciones sin haberlo buscado... ¡y cómo nos gusta!


Vamos encontrando pasarelas de madera que nos permiten salvar las aguas del río, aguas increíbles, tan claras que vemos a los peces perfectamente. Aquello es el paraíso.

El paisaje se va haciendo cada vez más y más bonito y, salvo alguna que otro obstáculo en forma de agua o piedra que debe salvarse, el sendero es fácil de seguir y no tiene ningún tipo de pérdida. Y aquí, una batería de imágenes de lo que podéis ver.







Se supone que debemos llegar a los Estrechos del Parrissal, pero creemos no poder encontrarlos. Así que nos sentamos allí mismo y comemos lo que traemos en la mochila. Después sabremos que hemos estado muy cerca de llegar al final...

Deshacemos nuestro camino y volvemos a disfrutar de la maravilla de paisaje, no sin hacer unas últimas fotos flipar con todo aquello. Otros casi 10 km nos esperan hasta el coche, y se nos van a hacer un poco duros porque el sol pega y el calor es mucho. Al llegar a nuestro destino, nos ponemos el bañador rápidamente y nos vamos hasta la piscina natural de l'Assut, a refrescarnos con el agua helada que baja desde la montaña.

Esta ruta es apta para todas las edades, aunque podemos adaptarla hasta las primeras pasarelas si vamos con gente que tiene movilidad reducida o con niños muy pequeños. Los niños ya creciditos van a disfrutar muchísimo de esta caminata porque es como ir por un parque de aventuras, pero sin pagar un dineral. Además, el contacto con la naturaleza es extremo, por lo que se convierte en un paseo muy educativo. Seguro que los más pequeños de la casa se lo van a pasar genial por allí. Este paseo por el curso del río Matarraña es una de las cosas más alucinantes que haremos este verano, seguro.


Y como extra, un un par de fotos de Beceite, para que veáis lo bonito que es.

Una de las múltiples puertas que se conservan en el pueblo.

La antigua Lonja

Esperamos que os haya gustado la ruta y deseamos que os animéis a hacerla, no os defraudará: caminar por el Matarranya es seguir el sendero hacia el Paraíso.

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