Tres lugares de Madrid que no son Madrid.

El problema de territorios como el madrileño es que sólo nos fijamos en su capital que, a la vez, es capital de un Estado, por lo que gana ella en importancia y pierden fuelle los lugares que la rodean. En Madrid [capital] hemos estado muchas veces, hemos recorrido sus calles, parques, jardines y hemos disfrutado un montón de sus museos. Por eso hoy queremos adentrarnos en Madrid, pero no en Madrid capital, sino en tres lugares que se encuentran fuera del radio capitalino. Esta vez os llevamos a Colmenar de Oreja, Chinchón y Aranjuez.

Castillo de los Condes de Chinchón

Nuestra ruta comienza en la localidad de Colmenar de Oreja, que recibe el título de ciudad en el año 1922 por parte de Alfonso XIII. La arquitectura de este lugar es la típica de los pueblos madrileños que cogieron impulso allá por los primeros años del Antiguo Régimen y que sigue una tónica general en todos los pueblos que visitaremos: casas de pocas estancias, más anchas que altas, paredes blancas o claras, calles amplias pero sinuosas y una plaza que quita el hipo como centro neurálgico.



Además de su súper-plaza, Colmenar de Oreja tiene una imponente iglesia que fue construida por la Orden de Santiago en el s.XIII y ampliada durante el s.XVI, que por fuera parece más fortaleza que otra cosa, de color claro con techumbre de teja rojiza y un campanario de pizarra que gana metros gracias a una aguja que a modo de stiletto eleva la construcción.







De Colmenar de Oreja nos vamos hasta Chinchón, a pocos kilómetros. De este lugar conocemos su anís - ¡abuela! Deje el Chinchón – y también que está en Madrid. Poco más sabemos de él De hecho, nunca nos habíamos planteado ir hasta allí – como tampoco nos planteamos visitar muchos sitios por pura ignorancia – pero nos viene como un guante a nuestra ruta y la información que hemos encontrado del lugar nos pinta la población como atractiva. Así que llegamos a Chinchón a finales de agosto y a mediodía, con un sol de justicia que parte rocas, piedras y cabezas descubiertas. Buscamos sombra en los soportales y entendemos porque las casas allí son todas tan blancas y están tan juntas. Las calles siguen el mismo esquema que la población anterior, que conducen, cuesta abajo, hasta la Plaza Mayor de la que leemos que es una de las más bellas del mundo. Con semejante afirmación no podemos pasar de largo y, además, todos los caminos te llevan a ella, por lo que sin apenas darnos cuenta nos vemos cruzando un porche y adentrándonos en un espacio inmenso – que pierde magnitud esos días al estar el coso taurino montado – rodeado de bellos balcones pintados de un verde turquesa precioso. Aún con el solazo que cae sobre nuestros deshidratados cuerpos nos plantamos en medio del círculo y observamos aquél lugar que nos deja alucinados.




En uno de los porches adivinamos una “i” que nos parece que pertenece a la palabra “Información”, y hasta allí vamos. Tras cruzar otro portal llegamos a un espacio que es un oasis entre tanto calor de un agosto que está siendo infernal: son los antiguos lavaderos de la población y a mano izquierda, tras subir unas pequeñas escaleras, encontramos la Oficina de Turismo.






Resueltas las dudas pertinentes, y a modo de aventureros temerarios, decidimos emprender una ruta por las calles de Chinchón que, tras salir de la plaza, nos hace pasar por el Parador de Turismo, antiguo Convento de San Agustín para llevarnos hasta lo alto de la población donde se encuentra lo que debiera ser un colosal castillo, del que hoy sólo queda la estructura pero que despierta la imaginación y hace recrear virtualemente, en nuestras mentes, lo que nos gustaría que hubiera sido aquella mole inmensa años ha. 

El Castillo de Chinchón, conocido también como De los Condes, es una construcción que debe su imagen actual a remodelaciones hechas en el s.XVI por el tercer Conde de Chinchón. Anteriormente había sido una primitiva fotaleza que, tras los ataques comuneros quedo maltrecho.
Hasta inicios del s.XVIII el castillo estuvo bien conservado, pero la Guerra de Sucesión española volvió a hacer estragos en la edificación. También a inicios del s.XIX el castillo fue expoliado e incendiado en el contexto de la Guerra de la Independencia.
Más tarde, ya en el s.XX, los materiales del castillo fueron utilizados para regenerar caminos y casas, además de ser utilizado como fábrica de licores. En la actualidad, es de propiedad privada.



Desde este punto las vistas de Chinchón son inmejorables, y con la compañía de éstas decidimos bajar hasta el convento de Las Clarisas para volver a adentrarnos en las callejuelas en las que alguna sombra encontramos, hasta toparnos con el Museo Etnológico La Posada, que está ubicado en una vieja casona típica con un patio precioso – y muy fresquito.


Chinchón desde el cerro del castillo




Continuamos nuestra ruta por Chinchón, rodeando siempre la plaza y admirando portales y porches, para atrevirnos posteriormente a subir la cuesta hasta la Torre del Reloj y La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, el retablo principal de la cual fue pintado por el mismísimo Goya por ser su hermano capellán de los condes. Desde una perspectiva opuesta a la del castillo, el pueblo se despliega ante nosotros de modo absolutamente distinto, mostrando ahora la plaza como centro focal y el castillo a lo lejos como elemento secundario que le confiere más belleza al lugar.



No podemos irnos de Chinchón sin pisar otra vez su plaza y subiendo por sus calles pensamos en lo atrevida que es la ignorancia y lo poco en cuenta que habíamos tenido ese lugar tan bello de Madrid.




Nuestro tercer y último destino es Aranjuez, éste sí conocido tanto por haber sido residencia de reyes como por haber puesto nombre a una de las piezas musicales más bonitas que conocemos. De Aranjuez visitamos parte de los jardines, así como el Palacio Real.
Aranjuez, privilegiado lugar a las orillas del Tajo, fue siempre lugar de residencia estival de los reyes de la corte española, pero fue Felipe II quien encomendó al arquitecto Juan Bautista de Toledo que construyera el palacio. Este murió durante la obra por lo que fue Juan de Herrera quien finalizó el proyecto. 
Parones en el s.XVII hicieron que en tiempos de Fernando VI se ampliara la construcción y fue Carlos III quien dio el aspecto actual cerrando con alas el patio de armas. Isabel II redecoró el palacio y lo puso a su gusto, dando el aspecto actual del interior del mismo.


La visita al Palacio Real se hace en más o menos una hora - actualmente la exposición de Vida en Palacio está cerrada por restauración - y en ella puedes ver parte de las estancias principales del edificio con los muebles originales y una gran colección de obras de arte. 

Pero el plato fuerte de esta visita, para nosotros, es el paseo por los jardines que es bien agradable aún sufriendo las consecuencias de las altas temperaturas que hay ese fin de semana. Los jardines son inmensos, puedes perderte por ellos y pasar horas y horas. Nuestro cansancio, después de tanto caminar y, sobretodo, por el calor que sufrimos, hace que el paseo no sea todo lo productivo que desearíamos. Aún así, no está de más mostraros alguna imagen de lo bello que es todo aquello:

Fuente del Espinario

Entrada a los Jardines desde el Palacio

Con la entrada del Palacio puedes visitar también la exposición de las Falúas Reales de las que hacían uso la realeza para pasearse por el Tajo sin cansarse demasiado. Porque... seamos sinceros, ¿se recorrieron alguna vez los reyes allí veraneantes todos los jardines? Nosotros necesitamos 10 visitas más para ver todo aquello...

A tener en cuenta sobre el Palacio Real de Aranjuez

Horarios

Palacio Real, Real Casa del Labrador y Falúas Reales
Horarios de invierno (octubre a marzo) Martes a domingo: 10:00 - 18:00 
(Taquilla abierta y acceso al Palacio hasta las 17:00)
Horarios de verano (abril a septiembre) Martes a domingo: 10:00 - 20:00 
(Taquilla abierta y acceso al Palacio hasta las 19:00)
  Cierre semanal: lunes durante todo el año

Jardines
1 enero - 28 febrero 08:00 - 18:30
1 marzo - 15 marzo 08:00 - 19:00
16 marzo - último fin de semana de marzo 08:00 - 19:30
Último fin de semana de marzo - 15 junio 08:00 - 20:30
16 junio - 15 agosto 08:00 - 21:30
16 agosto - 30 septiembre 08:00 - 20:30
1 octubre - último fin de semana de octubre 08:00 - 19:30
Último fin de semana de octubre - 31 diciembre 08:00 -18:30


Nota Importante

Cierres por acto oficial o festividad en el municipio:

24 de diciembre: cerrado en jornada completa
25 de diciembre: cerrado en jornada completa
31 de diciembre: cerrado en jornada completa

Aperturas extraordinarias:

1 de junio: lunes abierto al público

12 de octubre: lunes abierto al público
7 de diciembre: lunes abierto al público

Accesibilidad:
Existe acceso para personas con movilidad reducida y se dispone de sillas de ruedas manuales en el Palacio Real y Museo de Falúas

Tarifas

Palacio Real
Tarifa Básica 9 €
Tarifa Reducida 4 €
Tarifa de Agencia 7 €
Tarifa Gratuita Ver condiciones

Casa del Labrador
Tarifa única 5 €

Servicios complementarios
Guía 4 €
Audioguía 4 €

Jardines de la Isla y el Príncipe
  • Entrada gratuita


Cómo llegar
Palacio Real: Av. de Palacio. 28300 Aranjuez (Madrid). Acceso visitantes: Fachada del  Palacio Real con Plaza de Parejas
Casa del Labrador: Calle de la Reina s/n - Jardín del Príncipe 
Museo de Falúas Reales: Jardín del Príncipe.  Acceso visitantes: Puerta Principal Jardín del Príncipe o Calle de Colmenar s/n. acceso pasarela sobre el río Tajo

  Línea Madrid-Aranjuez desde la Estación Sur de Autobuses Mendez Álvaro
         (Empresas: AISA Y SAMAR)
  Madrid-Aranjuez ; A-IV , desvío a la M-305
  Línea de Cercanías C-3 (Estación de Atocha)

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