Cantavieja, tranquilamente

Cantavieja es uno de esos pueblos que tiene una plaza tan bonita, con unos porches tan inmensos, que no sabes cómo hacerlo para que te quepa en las fotos. Es por esa plaza, pero también por sus calles y su increíble entorno que Cantavieja es uno de Los Pueblos más Bonitos de España, y hoy te invitamos a que des un paseo por la localidad junto a nosotros.



Cantavieja es un pequeño pueblo que se encuentra en la comarca del Maestrazgo, Teruel, a pocos kilómetros de tierras castellonenses. Para nosotros es de esos lugares que tienes cerca, pero que están lo suficientemente lejos como para sentirte en otro territorio en el que siempre estás. Es por eso que a Cantavieja solemos ir mucho, sobretodo para su feria de septiembre - multitudinaria - o de paso para admirar su rústica belleza. Y tal vez sea por eso que de Cantavieja nunca hemos disfrutado pausadamente, profundamente, sin prisas. Hasta hoy.

Cantavieja debe ser disfrutada de esa manera que en nuestros días está tan de moda, debe una ponerse en modo slow - o lento, que vendría a ser lo mismo - y dejarse llevar por su esencia tranquila, ser absorbida por sus calles de piedra repletas de casonas nobles de la época barroca que te llevan, sin remedio, a la Plaza Mayor porticada, inmensa - como ya he dicho -, con arcos tan grandes y regios que te dejan sin palabras.

  
Hay muchas cosas que sorprenden de esta plaza, compuesta por el Ayuntamiento, una casa noble y la iglesia del s. XVIII que lleva orgullosa la peculiaridad de ser una de las más grandes de la provincia. Pero además tiene un elemento que a nosotros nos encanta, y es el siguiente: para continuar con el paseo, uno debe pasar por debajo de la torre-campanario, abierta a la calle mediante un arco.


El paseo tranquilo por Cantavieja continua, estando siempre atenta a los múltiples detalles que una se va encontrando en cada rincón del pueblo para acabar llegando a los restos de la muralla que fueron construidas en época de Guerras Carlistas, que tanto se sufrieron en esas tierras.


Desde la muralla son increíbles las vistas que ante nuestros ojos se presentan, y es menester detenerse un momento allí, respirar hondo y sentir el vértigo del horizonte infinito. Deshacer el camino es difícil, no por la dificultad del trayecto, sino por el esfuerzo que supone apartar la vista de todo aquello. La próxima parada son los restos del castillo - de origen templario y utilizado como fuerte por los carlistas en el s. XIX - de los que queda bien poco, tal vez solamente el recuerdo y una muralla. Ahora, en el solar del castillo, está el calvario, un edificio circular muy curioso que dota de una belleza singular a ese lugar.


Nuestro paseo continua hasta llegar a la iglesia de San Miguel, del s. XIV, que tiene un bello arco pórtico de arcos apuntados y que esconde, detrás suya, una de las vistas más sobrecogedoras que desde Cantavieja podemos disfrutar.


Seguir callejeando ahora es nuestra tarea, hacer y deshacer caminos, construir unos nuevos. Echar la vista atrás para volver a esos lugares por los que acabas de pasar, detenerte ante la inmensidad del horizonte. Respirar el aire puro y sentirte libre, apartada de todas aquellas cuestiones que te hacen ir siempre con prisas. Cantavieja es un lugar para disfrutarlo pausadamente, caminar por sus calles y dejarte llevar.



DATOS DE INTERÉS

En Cantavieja podéis visitar el Museo de las Guerras Carlistas:
C/ Mayor, 15
Teléfono 964 185 414
http://www.cantavieja.es/mgcc/ 
 
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