Los lugares donde nos hubiéramos quedado a vivir

Lo mejor de viajar es, sin duda, esa sensación de haber encontrado un lugar en el mundo en el que encajas verdaderamente. Pero, sin embargo, ese magnífico sentimiento se vuelve en tu contra cuando tienes que abandonar el lugar porque tu aventura termina. Eso mismo nos ha pasado a nosotros alguna que otra vez, y hoy os queremos contar en el blog cuáles son:



1. Berlín

Si nos habéis leído últimamente, sabréis que hemos estado en Berlín y que hemos regresado a nuestra casa enormemente apenados por haber tenido que marcharnos de la capital alemana. Sin nuda, Berlín es una de esas ciudades que no te deja para nada indiferente: su historia, su gente, su cultura, su arquitectura, la comida... Todo de Berlín nos gusto, todo menos tenernos que marchar de ella. Es por eso que Berlín se ha convertido en el primero de esos 5 lugares en los que nos hubiésemos quedado a vivir.



2. Vall d'Aran

Hay algo que nos gusta mucho: la naturaleza. Pero hay algo que nos gusta mucho más: los pueblos bonitos. De ambas cosas la Vall d'Aran tiene en cantidades industriales, y a ella fuimos ilusionados y nos quedamos anonadados y, claro, no nos queríamos marchar de allí...



3. Milán

Italia es un país bellísimo y hemos visitado alguno de los lugares más bonitos que allí existen - Florencia, entre otros -, pero  nos quedaríamos a vivir en Milán. Y, ¿por qué Milán? Preguntaréis. Pues porque Milán es una ciudad activa, viva, cosmopolita, moderna e intrépida. Esta ciudad no es solo su magnífica catedral, es bullicio en la calle, pero bullicio sereno. Vamos, ¡que nos encantó Milán! Y sería, a nuestro juicio, una ciudad perfecta para irse a vivir.



4. Valle de Ansó

El Pirineo se ha convertido en nuestro vicio más confesable. Nos costó ir hasta allí - me costó a mí convencer a Juanjo - pero una vez llegamos nos ha costado despegarnos de él. Si antes os hemos hablado del Pirineo en Lleida, ahora os mostramos el de Huesca. Bien, quien dice Huesca, dice el vecino valle navarro de Roncal. Tanto nos daría un lugar u otro porque allí sabemos que seríamos felices.



5. Toulouse

A esta ciudad francesa llegamos escépticos a petición de mi cuñada Raquel sin saber bien del todo qué nos encontraríamos. Regresamos de la ciudad rosada enamorados de ella por su vitalidad, por la amabilidad de sus gentes y por su civismo. Vamos, que fuimos a Toulouse "a medio gas" ¡y casi no volvemos!





6. Pau

Esta ciudad de los Pirineos Atlánticos ha sido durante mucho tiempo una obsesión para mí, y no sé el porqué. De hecho, llevaba bastante tiempo queriéndola visitar y finalmente pude hacerlo en octubre de 2016. Me pareció una ciudad encantadora, con un entorno increible y un ambiente inmejorable. Además Pau tiene un patrimonio bellísimo y su cercanía a los Pirineos hacen de ella uno de mis lugares preferidos a los que he viajado hasta hoy.

 
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