Tossa de Mar - Sobreviviendo al progreso

Obviemos esas construcciones desordenadas que llenan los montes cercanos al mar de la comarca gerundense de La Selva y atrevámonos a dar un paseo por la bella localidad de Tossa de Mar; dejemos apartadas esas cuestas excavadas en la ladera montañosa para adaptar el entorno al capricho humano. Pongamos en suspensión todas esas cosas y adentrémonos de esta bella población – a pesar de todo – que resiste elegante desde hace siglos. Resiste no solo al paso del tiempo, sino también al progreso humano que poco a poco ha ido mordisqueando pedacitos de costa hasta borrarle gran parte de su carácter.



Tossade Mar, en Catalunya, es una especie de aldea gala en lo que a patrimonio se refiere: sus calles y casas – las del casco histórico, claro está – se mantienen intactas desde el s. XIV. La Costa Brava, en esos primeros años en el que el turismo loco fue cogiendo fuerza, dejó de ser un vergel paradisíaco con playa para convertirse en un montón de hoteles y mansiones, casas adosadas, chalés y apartamentos multipropiedad. Pero no desesperemos: sus costas son tan bonitas que todo eso deja de importarnos al momento. Y entre tanto hotel, tanta casa y tanto apartamento, encntramos el Poble Vell de Tossa, con sus murallas, sus torres, sus calles de piedra y sus casas color chocolate.

Tossa – el pueblo viejo – es una localidad muy bella, y antes de ponernos a pasear por sus murallas tenemos la obligación de apreciar también aquello que se encuentra fuera de ellas, aquello que todavía mantiene el encanto de las casas de marineros – al menos en marzo –, calles con olor a sal y casas mediterráneas que hacen que alguien poco marino – aunque mi nombre diga lo contrario – acabe por cogerle el gusto a eso del mar. Callejeando terminas, irremediablemente, a los pies de las murallas y tras cruzar el magnífico portal que nos permite entrar en la villamonumento hisórico artístico desde 1931 - sientes haber sido transportada inmediatamente hasta otra época.

Tossa extramuros




El recorrido por Tossa es delicioso y debo recomendaros que emprendáis la subida hasta el faro siguiendo el camino de sus murallas. Las vistas - ¡qué vistas! - consigue que cualquier enfado con el género humano – en el que me incluyo, obviamente – desaparezca y hace que agradezcas, aunque no debieras, que todavía quede algo en pie de tamaña maravilla.





Continuas caminando y desciendes metros para toparte con el Museo Municipal que fue el primer museo de arte contemporáneo de España. Al lado de este encuentras una abertura en la muralla y decides cruzarla; es entonces cuando te encuentras con la playa de Es Codolar. Esta playa, con aires de cala, es pequeña y coqueta, y alberga algunas barcas de pescadores que completan de forma exquisita la estampa marinera que ante nuestros ojos se presenta.







A finales de marzo es una delicia sentarte en una de sus rocas, porque la playa está vacía: solo tú, el mar y la dulce sintonía que produce al empujar las olas hacia las rocas. La belleza de la playa es infinita, abrazada por una de las torres de vigilancia que permitían en la Edad Media avistar la llegada de amenazas por mar, torres que hoy, valientes, se mantienen en pie confiriendo un cierto aire romántico a este lugar privilegiado que ha sabido guardarla.



En esta playa parece haberse detenido el tiempo, pero quiero descubrir más de Tossa y me desplazo, lentamente, en una suerte de estado de trance, hasta la mayor playa del lugar, la Platja Gran o Playa Grande, que será grande respecto a las demás pero que, siendo objetivos, es bien pequeña – ya sabéis, todo es cuestión de perspectiva... - desde la que se tienen unas vistas magníficas de todo el recinto amurallado.






Tossa es un lugar magnífico para pasar el tiempo sin malgastarlo porque los minutos, allí, se revalorizan. Eso sí, debes ir en fechas intempestivas, de esas que no son las usuales; olvídate en los meses de verano del lugar que aquí te describo.


¿Qué más hay en Tossa?


Un elemento que debéis tener en cuenta, y visitar, es la Vil·la romana dels Ametllers, una de las villas más importatnes de la antigua provincia de Tarraco (s. I a.C. - s. VI d. C.). La podemos encontrar en la Avinguda del Pelegrí, la que noslleva directamente a la Vil·la Vella y que podemos encontrar facilmente desde la oficina de turismo de Tossa que se encuentra en la parte nueva de la localidad. En esta villa romana encontramos mosaicos, un conjunto termal o estucos, además de una piscina, que nos evidencian la excepcionalidad de la villa – y de quienes la habitaban.



Tossa de Mar es más que una localidad costera para tomar el sol: Tossa es un lugar para disfrutar tranquilamente. Su situación privilegiada la hacen tan bella que poco nos importa lo que haya de más, porque Tossa ha sabido defenderse siempre de los invasores.




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