Olivos milenarios: raíces ancestrales

La entrada que hoy vais a leer no es una entrada al uso, y no lo es por no formar parte de uno de nuestros viajes pero, a pesar de ello, quiero compartir con vosotros lo que hoy aquí os presento por ser, eso sí, un gran viaje; un viaje a través del tiempo. Hoy os quiero hablar de unos árboles, árboles grandes y viejos, tan viejos que tienen más de mil años. Se trata de los olivos milenarios de La Jana.


Hace tiempo que me ronda por la cabeza escribir sobre lo que ahora estáis leyendo, mucho tiempo, mucho antes de empezar a publicar este blog, pero para lo que jamás había encontrado el momento. Aquéllo que me ha empujado a escribir sobre los olivos milenarios fue una conversación con una chica de Burgos que asiste a la misma clase de inglés que yo. Ese día hablábamos de plurilinguismo y multiculturalismo, pero entre palabra y palabra se coló la agricultura y, a mediante ella, llegamos a los olivos milenarios. Cuando le expliqué a ella y, por extensión, a toda la clase de qué se trataba quedaron alucinados – profesora londinense incluida. En ese momento me dije: debo hablarles de esto, ya, a todo el mundo.


Los olivos llevan en el Mediterráneo poblando todos los territorios cálidos desde la última glaciación, hace más de 60.000 años. El olivo es un árbol muy mediterráneo que se adapta de manera óptima a su clima hostil, traducido en sequias en verano, mucho sol y lluvias torrenciales. Estos olivos que tan bien representan a todo el territorio bañado por el mar Mediterráneo son parte esencial de la vida de las gentes que pueblan la comarca del Baix Maestrat y, más concretamente, La Jana – mi pueblo.

Anochecer en La Jana. Foto de hace ya unos cuantos años

La Jana es un pequeño pueblo que cuenta con apenas 600 habitantes y de todos los términos del Baix Maestrat es uno de los más pequeños. Pero, aún así, tiene una de las mayores concentraciones de olivos milenarios que se han podido encontrar. En La Jana se hallan 938 olivos monumentales, de modo que es la población que cuenta con la mayor densidad de estos monumentos vivos.

¿Qué es un olivo monumental?

Los olivos bien cultivados se convierten en árboles majestuosos que pueden llegar a tomar forma redondeada parecida a la del roble o la encina. De hecho, su altura puede llegar a los 12 metros y sus copas pueden alcanzar entre 15 y 20 metros de diámetro, dimensiones que unidas a la de los troncos y bases de 8 y 10 metros acaban haciendo de estos árboles especies monumentales, pero para que se las declare como tal el olivo debe medir, a la altura del pecho, 3,5 metros de diámetro.



¿Por qué os hablo de La Jana? No solo porque sea mi pueblo – que también – sino por el hecho que en él se puede encontrar el Museu Natural d'Oliveres Mil·lenàries Pou del Mas. En este museo podemos encontrar algunos de los más bellos ejemplares que hay en el pueblo, como “l'olivera de les parelles”.



Pero... ¿cómo llegamos al museo? Pues primero debéis ir hasta LaJana, que se encuentra en el kilómetro 20 de la N-232 (Vinaròs-Gasteiz-Santander). Si os desplazáis por autopista debéis, en la A7, tomar la salida 42, Vinaròs-Ulldecona o la salida 43, Benicarló-Peníscola. 

Una vez llegados a La Jana haremos lo siguiente:
Saliendo del pueblo vamos a buscar el cruce que nos lleva a Canet Lo Roig. Lo encontraremos, dirección Morella, a nuestra derecha y dirección Vinaròs, a nuestra izquierda. Tras haber tomado el cruce conduciremos unos 500 metros y, tras haber pasado un par de granjas a ambos lados de la carretera, veremos una señal que nos indica “cañada” y otra, un poco más adelante, y de color blanco, que nos indica “vía pecuaria”. Tras esa señal hay un cruce de caminos que va a derecha e izquierda, que resulta ser la Via Augusta, y de los cuales deberemos tomar el de la izquierda. Unos metros más adelante veremos una señal verde que nos anuncia pro vez primera el museo, que se encuentra a 1300 metros. Continuaremos con el coche la distancia señalada y llegaremos, tras una curva, a otro cruce en el que, otra vez, una señal verde nos indica que a 100 metros está el museo. Conduciremos esos 100 metros y veremos ya, a mano derecha, el Pou del Mas, donde dejaremos el coche.

A la derecha, el cartel de "Vía Pecuaria". Debéis tomar el camino de la izquierda

El inicio del camino (Vía Augusta) con el cartel indicativo

Cartel a 100 metros del Museo Natural

Al fondo a la derecha, el Museo

el "Pou del Mas"

Inicio del "Museu Natural"


A partir de aquí tan solo debemos seguir las indicaciones de los paneles informativos y deleitarnos con la belleza de estos árboles milenarios que han visto pasar centenares de generaciones y que han sido sustento y medio de vida de millones de personas.




El itinerario a seguir está marcado en un panel de la entrada, por lo que tras subir unas escaleras seguiremos de forma lineal el recorrido guiándonos por la numeración de los olivos. En la 2 debemos detenernos ya que es “l'olivera de les parelles”, olivo galardonado por su belleza y monumentalidad.




Olivera de les Parelles

Durante todo el recorrido debemos tener presente que estamos en un entorno natural y por ello, frágil, así que debemos ser respetuosos con los árboles. Podemos abrazarlos si queremos para comprobar el tamaño de sus troncos e, incluso, meternos dentro de ellos, pero siempre teniendo cuidado y no haciéndoles ningún tipo de daño.

Mi hermano, con su 1,8 metros abrazando un olivo.

Podéis ver en esta imagen lo grandes que son.

Estos árboles, los olivos, dan sus frutos, que son – como todos sabemos – las aceitunas, y de ellas se extre uno de los elementos base de nuestra dieta mediterránea: el aceite de oliva. Si queréis llevaros para vuestras casas algo de este oro líquido podéis dirigiros al pueblo y, en cualquiera de sus comercios, comprar botellas y garrafas producidas en la Cooperativa “les Alboredes”. Este aceite es un aceite con cuerpo y carácter, con más graduación y, por ello, con muchísimo sabor. Es un manjar exquisito que nosotros, los de esta comarca en concreto, pero también todos aquellos que forman parte del territorio del Sénia, tenemos la suerte de poder disfrutar de forma casi inconsciente.

El fruto del olivo acabado de nacer

Otro día, tal vez, os cuente cómo llegar hasta el olivo que veréis en imágenes inferiores que, de tan grande que es, debe sustentarse con puntales para que no se rompan sus ramas. Y tras él, muchos de los otros que hay en el pueblo, hasta llegar casi a los 1000, de los que podemos disfrutar gracias a que nuestros antepasados los han cuidado. Sigamos conervándolos para que las futuras generaciones puedan disfrutarlos como nosotros lo habremos hecho.






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