#LPTVIncógnitaTourII | Salamanca, el final del camino


A Salamanca la llaman la ciudad dorada, y el nombre se lo ha ganado a pulso. El color de sus piedras ha mutado del color claro inicial al dorado que podemos ver en la actualidad debido a la oxidación. Salamanca, ese lugar donde Conocimiento se escribe con mayúscula:

El que quiera saber, que vaya a Salamanca...

Así reza un antiguo refrán castellano y nosotros, claro, queremos saber.

Tras pasar nuestra última noche en Ciudad Rodrigo y tomarnos un desayuno desmesurado nos subimos al coche y ponemos rumbo a Salamanca, nuestra última etapa de esta aventura que tanto nos está gustando. Nuestro viaje hasta la capital de provincia lo hacemos todo por autovía, atravesadndo ese campo charro tan característico y en poco menos de una hora llegamos a nuestro destino.

La primera impresión que se tiene de Salamanca no es demasiado espectacular, no hasta que una se adentra en el casco histórico, aunque sea en coche. Y es que todavía no hemos encontrado sitio para aparcar y solo tenemos ganas de dejar el vehículo en mitad de la calzada y comenzar a descubrir la ciudad que tan bonita empieza a presentarse. Tras algunas vueltas conseguimos aparcar cerca del Tormes y comenzamos la subida hasta lo que es Patrimonio de la Humanidad desde 1988.

Lo primero que vemos es la Casa Lis, de aires modernistas y construida en 1905. Es hoy el Museo de Art Noveau y Art Déco. Visto desde el Tormes este edificio es bastante agradable y se presenta como construcción curiosa entre tanta piedra.





Para descubrir Salamanca no tenemos un recorrido claro, de hecho, nuestra visista va a ser fugaz porque después de ella debemos recorrer todavía 500 km. Así, sacamos el mapa que nos mandaron a por correo postal y comenzamos a caminar teniendo siempre en mente la Plaza Mayor como destino. Desde donde partimos llegamos primero al Convento de San Esteban para después perdernos – literalmente – por las calles salmantinas, pero nos perdemos gustosamente. En esos momentos me viene a la mente cuando le dije a mi madre hace 12 años: Vicentica, quiero ir a estudiar a Salamanca, y ella me contesto ¿Salamaaaaaanca? Ah, no, que eso esta muy lejos. Y yo le contesté ¿y qué? Yo quiero ir a Salamanca, y ella sentenció ¡Que no, te he dicho! Además, ahí los tunos matan a la gente (y prometo que esto es verídico, la culpa de todo la tiene El Tuno Negro). Y Marina se queda sin poder estudiar en Salamanca y en esos momentos, cuando por primera vez piso tan bella ciudad, me acuerdo de esa convesación – y algunas posteriores que no fructificaron – y me #****#*## en todo. Sueños preadultos incumpidos a parte, nuestra visita va a consistir en dar un breve paseo por la ciudad y comer – si es que nos entra hambre –, así que no tenemos planeado visitar nada. Tras algunos pasos más acabamos llegando a la Plaza Mayor de Salamanca que han tildado como la más bonita de España. Nosotros no hemos visto todas las plazas de España – aunque no desechamos la idea... - pero sí podemos decir que la de Salamanca es de las más bellas que hemos visto:

La Plaza Mayor de Salamanca comenzó a construirse en el año 1729 siguiendo el proyecto de Churriguera y se terminaron las obras en el año 1755 para poder albergar ferias, fiestas y mercados que venían celebrándose de un modo más bien desordenado en los alrededores de las catedrales. Es por ello que la Plaza Mayor de Salamanca tiene soportales que, como todos los soportales de todas las plazas del mundo, se hicieron con la intención de poder salvaguardar a comerciantes y compradores de los fríos inviernos de la ciudad.

Esta plaza tiene forma de cuadrado irregular conformada por edificios de corte barroco aunque el Ayuntamiento se acerque ya a un estilo neoclásico. La plaza cuenta con 88 arcos de medio punto sustentados por pilares y adornados en sus enjutas con medallones que representan a personajes ilustres de la historia de España entre los que podemos encontrar reyes, conquistadores, sabios y santos.
La Plaza Mayor de Salamanca, desde que fue construida, se convirtió en el centro neurálgico y corazón de la ciudad ya sea de día, de noche, en verano o invierno: caminantes, visitantes, salmantinos y estudiantes, todos quieren invertir algunas horas de sus vidas en disfrutar de este bello lugar.






Esta plaza nos deja anonadados, es ENORME y muy muy bonita. En estos últimos días de junio hace calor pero la plaza sigue estando llena de gente, los bares repletos y nuestros rostros ojipláticos. Pero debemos seguir recorriendo Salamanca así que nos dirigimos a la calle Compañía para llegar hasta la famosa Casa de las Conchas, de estilo gótico tardio al que debemos sumarle elementos renacentistas y mudejáres propios del estilo isabelino, siendo el monumento más representativo de la arquitectura civil en tiempos de los Reyes Católicos. Las conchas de la fachada se deben a la condición de caballero de la Orden de Santiago que ostentaba el propietario y si cruzamos el umbral de la puerta nos metemos en un patio interior precioso de doble galería, en la que los pilares superiores están construidos con marmol de Carrara. A día de hoy la Casa de las Conchas es una biblioteca públca y puede visitarse de forma libre y gratuita.



Mires donde mires, Salamanca es bonita

Delante mismo de la Casa de las Conchas nos encontramos con el increíble edifico de la Universidad Pontificia y unos pasos más allá, siguiendo la Calle de Libreros, nos encontramos con la maravillosa Universidad de Salamanca, fundada por Alfonso IX en el s. XIII de la que fuera rector Unamuno. Nos está gustando tanto la ciudad que nos disponemos a visitarla, no sin antes buscar la rana en la calavera – que encontramos rápidamente –, pero el turno de mañana está a punto de terminar y no nos queda tiempo... pero como no hay mal que por bien no venga, la trabajadora de seguridad nos dice que vayamos al Cielo de Salamanca, que se encuentra a pocos metros, tras la estatua de Fray Luís de León y en el patio de las Escuelas Menores.







El Cielo de Salamanca se encuentra en una de las aulas del patio y se trata de una tercera parte de una pintura mural atribuida a Fernando Gallego, que data de finales del s. XV, de motivos astrológicos y astronómicos. Cuando te metes en el edificio hay un cartel que advierte que vas a tardar unos minutos en acostumbrarte a la luz y sí, tras pocos minutos comienza a aparecer sobre nuestras cabezas una bella pintura mural en la que aparecen representadas constelaciones y estrellas. Salimos de allí encantados y nos proponemos a seguir visitando la ciudad y caminamos para disfrutar de palacios como el de Monterrey para volver otra vez a la Plaza Mayor y desde ella buscar algún lugar para comer. Como hemos desayunado tanto no tenemos hambre para zamparnos un menú, pero si algunas tapas y bebida en uno de los múltiples locales que encontramos por el centro histórico de Salamanca, y eso es lo que hacemos.





Después de este delicioso tentempié decidimos que es hora de ir pensando volver al coche y reemprender nuestro camino de regreso a casa, pero todavía queremos pasar por la Catedral Nueva , la Catedral Vieja y los Palacios Anaya y de Castellanos, encontrándonos de frente, y por casualidad, con el Centro Documental de la Memoria Histórica que acabamo visitando muy gustosamente. Después de esto nos queda poco más que hacer en Salamanca, solo despedirnos de esta increíble ciudad apenados porque el tiempo que hemos estado allí nos ha sabido a poco y la ciudad nos ofrecía mucho más de lo que podíamos consumir en ese momento. Personalmente yo, Marina, me marcho con la determinación que sea cuando sea, voy a ir a estudiar allí, aunque sea después del doctorado. Salamanca y yo tenemos una cuenta pendiente.







Antes de subirnos al coche damos otro vistazo a la ciudad, ya desde el puente romano que cruza el Tormes y junto al Lazarillo decimos adiós a una de las capitales de provincia más bonitas que hemos visitado hasta ahora. Subimos al coche y continuamos por la autovía que nos llevará hasta València aunque nos desviaremos un poco y acabaremos parando en Ávila, ciudad que visitamos años atrás y que nos gusta tanto que no podemos resisstir la tentación. Ahora sí, nuestro viaje llega a su fin, #LPTVIncóngitaTourII ha terminado.



Más información:

Salamanca merece una visita mayor de la que nosotros hicimos ese día, aunque si se dispone de poco tiempo y quieres pasearte por la ciudad nuestro relato puede serviros de inspiración. El patrimonio salmantino es mucho y, unido a su magnífica historia, hace que la visita deba hacerse de forma pausada si quiere hacerse bien. Visitar las universidades o las catedrales supone invertir un tiempo del que nosotros no disponíamos en ese momento pero que esperamos poder sacar algún día porque todavía nos quedan muchas cosas por ver en esa parte de Castilla y León.

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