Viajar a deshora | Reflexiones sobre Normandía

Ir a Normandía en enero, ¿por qué no? Viajar a un destino tan popular como éste supone encontrar los lugares más conocidos llenos de gente. ¿O no? No, no los encuentras repletos si viajas en fechas intempestivas; hoy, en el blog, viajar a Normandía a deshora.



Visitar el Mont-Saint-Michel casi a solas, pasear por las playas del desembarco estando tú y tus acompañantes de viaje y nadie más, caminar entre las tumbas del Cementerio Americano en absoluta soledad o admirar la belleza de los acantilados de Étretat sin tener nada más frente a ti que la belleza de la naturaleza. Todo esto es lo que se puede hacer en Normandía en enero, aunque Normandía sea un destino frío, muy frío. Y sí, es que en Normandía hemos pasado frío, hemos visto cielos encapotados, una niebla que casi se podía cortar con un cuchillo, hemos sentido el viento gélido del atlántico en nuestras pieles, pero también hemos agradecido todos y cada uno de los rayos de sol que acariciaban nuestros cuerpos congelados. Normandía, en enero, es un destino extraño: el clima no es el más propicio para viajar, y espera que no te llueva. Pero eso da exactamente igual si tienes la oportunidad de cumplir, por fin, algunos de tus sueños viajeros más deseados.

Raquel y Juanjo - Rouen

Selfie en Rouen

En este viaje normando hemos matado no dos, sino tres pájaros de un tiro: Mont-Saint-Michel, Étretat y la zona del Desembarco. Un destino para cada día que se ha complementado con otros como Honfleur, Bayeux, Rouen, Rennes, Dinan (estas dos últimas ya en Bretaña), Le Havre, Caen y Fécamp. Y es que Normandía es un territorio basto, plagado de lugares interesantes para visitar enclavados en un paisaje bucólico de suaves pendientes salpicadas de bellas casas normandas y vacas paciendo. Esas imágenes del territorio normando que tenemos idealizadas en nuestra mente son reales, no se trata de un reclamo turístico, ni tampoco de un buen ángulo fotográfico. En Normandía el beatus ille y el locus amoenus se pueden palpar, se respiran, se sienten. La vida normanda, ante nuestros ojos, se ha presentado de una forma tranquila, pausada, como si el terreno ondulado meciese el paso del tiempo de una forma dulce, maternal. Se nos ha presentado así teniendo en cuenta, incluso, el potente y constante frío que mantiene congeladas fuentes, fincas, hierbas y cunetas.  Y siendo enero y con temperaturas bajo cero, en Normandía los prados resisten verdes, vitales; unos prados que se extienden desde sur a norte, algunos de ellos complementados por ese bocage tan típico que todos tenemos en mente cuando pensamos en territorios como el normando.

Paisajes de la Alta Normandía

Típica casa Normanda

La infinita playa de Le Havre


Sí, le hemos dado un buen bocado al territorio normando, a esa parte del territorio más conocida, a la que todos queremos ir alguna vez en la vida. Pero también nos ha hecho descubrir que Normandía está repleta de pequeños lugares que van más allá de lo mainstream, de lo más popular. Y es que transitar por carreteras solitarias, atravesando campos infinitos recubiertos de un manto verde brillante, es una experiencia que no puede pagarse, porque viajar a Normandía supone hacer también esto: perderse en y dejarse llevar.


Mi nuevo lugar favorito en la tierra: Étretat

Naturaleza abrumadora

Al mal tiempo, buena cara - Risas en Honfleur


En próximas entradas os iremos explicando, uno a uno, cuáles han sido los lugares que hemos podido visitar pero no queremos antes queremos decir que viajar fuera de temporada es una gran idea. Y sí, lo es, aunque la época sea invierno y el destino la fría Normandía.

Momentos para la reflexión en Pointe du Hoc

Un ineludible: el Cementerio Americano



Gràcies a Víctor i Raquel per fer possible aquest viatge i permetre’m bufar les espelmes a un lloc tan especial com Fécamp.



Una foto publicada por Marinator (@marinator_sofos) el

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