Bayeux | La primera liberada



Bayeux es una ciudad de Normandía que tiene un gran peso dentro de la historia de Francia: por una parte, y como hecho más reciente, fue la primera ciudad liberada tras el Desembarco de Normandía; por otra, alberga el famoso Tapiz de Bayeux. Pero además tiene una catedral de quitar el hipo, palabrita.

Después de pasar toda la jornada dando tumbos por las playas del desembarco me empeño en ir hasta Bayeux porque he leído en algún lugar que fue la primera ciudad liberada de Francia y que, además del famoso Tapiz de Bayeux, tiene un casco histórico interesante y original porque se salvó de los bombardeos de 1944. Como se encuentra de camino de regreso a Le Havre y no nos desvía mucho de la ruta decidimos dejarnos caer por allí, y menos mal.


El Tapiz de Bayeux – en francés la Tapisserie de Bayeux – es un bordado de lino de 70 metros de largo que narra el inicio de la conquista de Inglaterra por parte de Guillermo el Conquistador y la batalla de Hastings, describiendo las batallas desde el punto de vista normando. El tapiz data del siglo XI y ha sido reconocido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.


Cuando llegamos a la ciudad buscamos, como siempre, el centro histórico y esta vez no es difícil encontrarlo: unas torres puntiagudas se asoman en lo alto, se trata de la catedral. Así, hasta ella nos dirigimos y aparcamos en una calle cercana donde la zona de estacionamiento es abundante. El exterior del edificio es impactante, pero no podemos imaginarnos lo que nos espera dentro.





La Catedral Notre-Dame de Bayeux terminó de construirse en el año 1077 y fue ordenada construir por el obispo Odo. Su arquitectura mezcla exquisitamente los estilos normando y románico, estilos que se mantienen en las dos torres de la fachada principal, así como en la cripta y la mayor parte de la nave. En los siglos XIII y XV se añadieron elementos góticos como el portal principal y el ábside trasero, y la cúpula de la torre principal se incorporó en el siglo XIX.







Cuando cruzamos el portal no podemos creer lo que ven nuestros ojos: qué altura, qué delicadeza, qué elegancia, ¡qué belleza! Tanto Juanjo como yo nos quedamos alucinados, aunque mi hermano no entiende de dónde sale tanto alucine Pos’ esta no és de les grans, nos dice, a lo que Juanjo responde Si això a Espanya vam aprendre a fer-ho 200 anys després!!!! A lo que Víctor contesta: no es para tanto… Y Juanjo responde: ¡si la de Burgos es del XIII! Y así empieza una discusión absurda en bucle que consigo terminar con un ¡mirad esas vidrieras!







Y sí, es que las catedrales en Francia son otra cosa; la elegancia en las construcciones es total. Y no es que sea la primera catedral que visitamos: Burgos, Cuenca, Toledo, Barcelona, València, Girona, Tarragona, Lleida, Ávila, Segovia… Son muchas las que están en nuestra lista y algunas de ellas son las más espectaculares de España, pero la delicadeza de la construcción que tenemos ante nuestros ojos en esos precisos instantes es algo que todavía no hemos podido encontrar en la Península. En esos momentos pienso que, si con este edificio estamos ya alucinados, no sé qué pensaremos si algún día conseguimos visitar una catedral como la de Amiens.





Dando la vuelta a la catedral vemos una puerta que se adentra en el subsuelo y comprendemos que se trata de la cripta, que resulta ser visitable.  En ella todavía se mantienen en buen estado los frescos primitivos y es uno de los elementos que se mantiene completo en estilo románico.





Cuando regresamos al exterior el día va tocando a su fin y nos encontramos con un verdadero espectáculo. Yendo a la parte trasera de la catedral podemos tener de ella una perspectiva completa, impresionante, que junto al color del cielo en el ocaso y la iluminación del edificio dibujan una estampa maravillosa que nos deja anonadados.





Cuando salgamos de la catedral debemos fijarnos en el edificio que hay en frente: se trata de la Maison d’Adam et Eve. Es ésta una casa del siglo XVI que debe su nombre a las figuras talladas en la fachada que representan a Adan y Eva. La casa es visitable y en ella se encuentra el museo de los encajes de Bayeux.







Continuando con la ruta por la ciudad hay un lugar de visita obligado – si es que llegas a tiempo, no como nosotros –: el ya mencionado Tapiz de Bayeux. Éste se encuentra en el Centro Guillaume-le-Conquérant, al sur de la calle principal. Por desgracia cuando conseguimos llegar allí el centro ya está cerrado, así que la visita no va a ser posible – no al menos esta vez.





Lo que nos queda por hacer ahora en Bayeux es caminar por las calles aledañas a la catedral: la Rue St-Patrice, en la que se conserva el Hôtel d’Argouges, una mansión señorial de piedra del s. XVI; también la Rue St-Martin es interesante, sobretodo la vivienda que hace esquina con la Rue des Cuisiners, una impresionante maison colombage de piedra del s. XIV.





El día toca a su fin y debemos regresar a Le Havre, pero no contentos con haber estado en Honfleur, las playas del desembarco y Bayeux decidiremos hacer una breve parada en Caen. Dicen que el tiempo es oro, y nosotros de oro vamos escasos, y de tiempo muy ajustados…


MÁS INFORMACIÓN



La visita a la catedral es totalmente gratuita, no así la entrada al Centro Guillermo el Conquistador donde se encuentra el tapiz, que son 9,5€ (más info aquí http://www.bayeuxmuseum.com/tarifs.html)


Oficina de turismo de Bayeux http://bayeux-bessin-tourisme.com/



En verano hacen un festival de luces en la catedral http://bayeux-bessin-tourisme.com/es/event/rendez-vous-a-la-cathedrale/, y también unas jornadas medievales → http://bayeux-bessin-tourisme.com/es/event/fiestas-medievales-de-bayeux/


También podéis visitar el Museo Memorial de la Batalla de Normandía http://www.bayeuxmuseum.com/musee_memorial_bataille_de_normandie.html


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