Los Pobres en Normandía | Ruta y Resumen

Cinco días en Normandía no son suficientes para descubrir todo lo que esta maravillosa región francesa esconde pero, al fin y al cabo, son. Ahí va nuestro recorrido normando en menos de una semana.



Esta vez el presupuesto no podemos mostrároslo – solo lo gastado en combustible y comida – porque el alojamiento fue la casa de un familiar y los vuelos un regalo. Sí que podemos, por otra parte, daros algunos consejos para encontrar alojamiento [ aquí ] a buen precio y deciros que volamos desde València hasta París-Beauvais, aeropuerto que os recomendamos para visitar el norte de Francia e incluso Alemania, pero no París porque está bastante lejos y el precio que te ahorras en avión lo tienes que pagar después en autobús, y además son más horas de viaje invertidas.

Por lo que se refiere a la ruta, tenemos los días siguientes:


DÍA 1 | València – Beauvais – Rouen – Le Havre


El vuelo de València a Beauvais es de apenas 2 horas de duración, y si el día no hubiese estado tan nublado nos hubiera gustado poder visitar esta ciudad del norte de Francia que alberga, en su catedral, el coro más grande del país. Pero apenas podíamos ver unos metros más allá de nosotros y el frío era muy intenso, por lo que decidimos ir directamente hasta Rouen.

Esta etapa no la hemos explicado en el blog ya que Rouen la visitamos solo de noche – a las seis de la tarde todo estaba oscuro – y solo pudimos callejear. Aun así, vimos la fachada de la catedral – A-LU-CI-NAN-TE – iluminada, también el Gros-Horloge, el monumento a Juana de Arco y dimos un paseo por sus calles que, por la noche, es también agradable.




Nos vino a buscar mi cuñada, así que el trayecto lo hicimos en coche, y fue el siguiente:

Beauvais – Rouen: 119km y 1h 53’ de viaje.
Rouen – Le Havre: 89,3 km y 1h 33’ de viaje
Total: 3h 25 y 208 km.





DÍA 2 | Le Havre – Mont-Saint-Michel – Dinan – Rennes – Le Havre


El segundo día de viaje fue una locura, porque hicimos un montón de horas en coche – muchas de ellas en vano.  Ya os explicamos en la entrada correspondiente al Mont-Saint-Michel que el GPS nos jugó una mala pasada y nos hizo conducir por todas las carreteras departamentales de Normandía. En una situación distinta, en la que el tiempo fuera mayor – así como las horas de luz – esto no hubiera supuesto un problema porque todo lo que vimos en aquellas carreteras era fantástico; pudimos vivir en nuestras propias carnes la verdadera esencia normanda, así que os recomendamos que si disponéis de tiempo, elijáis la carretera departamental para moveros por Normandía.

La visita a Saint-Michel os puede ocupar perfectamente toda una mañana, aunque el sitio sea pequeño – porque el pueblo es muy pequeño. A nuestro juicio, es obligatoria la visita a la abadía, un edificio inmenso con rincones que están intactos desde que los construyeron, hace ya mil años. Además, es también interesante dar una vuelta por las murallas y disfrutar de las vistas magníficas de la bahía. Nosotros ocupamos un par de horas en hacer todo esto, y teniendo en cuenta que habíamos perdido bastante tiempo y aún queríamos pasar por Dinan.


El mayor inconveniente que existe cuando se viaja en invierno son las pocas horas de luz de las que disponemos, y por ello cuando llegamos a Dinan ya era de noche, y es por ello mismo que tampoco os hemos hablado de este lugar en entradas anteriores, porque la visita fue de noche y un poco precipitada. Pero esto no fue impedimento para que pudiéramos dar un paseo por sus calles, intramuros, calles empedradas llenas de casas medievales y la impresionante Basílica de San Salvador que sorprendentemente, y a las siete de la tarde, encontramos abierta. En Dinan hay también un puerto precioso, belleza del cual es difícil de percibir por las noches – así que tendremos que volver.



De Dinan fuimos hasta Rennes. Y diréis ¿para qué vais a Rennes si todavía debéis regresar a Le Havre? Pues porque allí fuimos a buscar a mi hermano que estaba trabajando por esos días en la Bretaña. De Rennes, por lo tanto, tampoco hablamos porque lo visitamos también con nocturnidad – aunque no alevosía – pero podemos deciros de la ciudad que mantiene algunas calles típicas bretonas – porque es la capital de la Bretaña – y en ellas se pueden comer ricas galettes a precio muy económico. También queremos decir que, siendo martes, las calles estaban muy animadas por ser ciudad universitaria, y eso se notaba en el ambiente.



De Rennes, ahora sí, regresamos a Le Havre, trayecto que hicimos en gran parte – y a diferencia de la ida – por autovía, hasta llegar a Caen. También debemos decir que la niebla se lanzó sobre la tierra de modo despiadado y nos costó muchísimo hacer los últimos kilómetros hasta Le Havre porque la visibilidad era casi nula.

La ruta quedaría así – sin adentrarse por la Normandía profunda:

Le Havre – Mont-Saint-Michele (pasando por el puente de Normandía que es un peaje): 222 km en 2h 24’
Mont-Saint-Michele – Dinan: 53km en 50’
Dinan – Rennes: 52,2 km em 42’
Rennes – Le Havre: 277 km en 2h 47’ (siempre y cuando la niebla lo permita)




DÍA 3 | Le Havre – Étretat – Fécamp – Yport – Le Havre


Nuestro segundo día completo en Normandía nos lleva a los Acantilados de la Costa de Alabastro, uno de los imprescindibles de esta región francesa. Los más celebres se encuentran en Étretat, con esos acantilados que asemejan ser un elefante que entra en el agua, acantilados inmensos que requieren más de una hora de visita si se quieren ver con profundidad. Además, Étretat es un pequeño pueblo marinero muy bonito que merece ser paseado tranquilamente.



Pero es que no solo Étretat tiene acantilados hermosos; Fécamp es otra de esas poblaciones normandas que debes incluir en tu ruta ya que allí se encuentra el punto más alto de la Costa de Alabastro, punto desde el cual se tienen unas vistas impagables de toda la ciudad de Fécamp y también de todo el litoral (hasta allí donde alcanza la vista, al menos). Además, también hay en él la abadía Benedictina, donde se fabrica un famoso licor, una construcción neogótica absolutamente impresionante.



Y para continuar con la ruta de los acantilados, queda Yport, que se encuentra entre Étretat y Fécamp, localidad que en verano suele estar muy animada los acantilados de la cual fueron, como también sucedió con las otras dos, plasmados en forma de pintura en la obra de los impresionistas.

La ruta, por lo tanto, queda así:

Le Havre – Étretat: 27km en 33’
Étretat – Fécamp: 16,2 km en 21’
Fécamp – Yport: 7,3 km en 15’
Yport – Le Havre: 42 km en 45’




DÍA 4 | Le Havre – Honfleur Playas del DesembarcoBayeux – Caen – Le Havre


Tercer día completo y tercer día que nos echamos a la carretera locamente. Esta vez vamos a llegar hasta la Pointe du Hoc, punto importantísimo en el desarrollo del Desembarco de Normandía, pero pasaremos primero por Honfleur, una ciudad normanda que debéis visitar sí o sí. Se trata de una localidad encantadora que mantiene toda su esencia al no haber sido afectada por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, y tiene como lugares imprescindibles el Vieux Bassin, un puerto interior muy coqueto, y la iglesia hecha toda de madera, de claras reminiscencias vikingas.



Desde Honfleur vamos hasta Pointe de Hoc, aunque no lo tuviéramos pensado en la ruta inicial. Decidimos alargar nuestro viaje hasta aquí por ser éste uno de los lugares más importantes en las operaciones del Desembarco de Normandía. Además las vistas que se tienen desde allí son fascinantes, divisándose kilómetros de playa y acantilados que por unos días estuvieron plagados de muerte y destrucción.



Desde Pointe du Hoc nos dirigimos a la Playa de Omaha para ver con nuestros propios ojos esa playa – tristemente – celebre que para nada hace pensar que aquello fue el infierno en la tierra no hace tantos años.



Nuestra siguiente parada es el Cementerio Estadounidense, otro de los obligados en Normandía por lo impresionante del lugar, y también por lo interesante del museo-memorial.



Fuera de la ruta de las playas del desembarco visitamos también Bayeux, una ciudad que tuvo el honor de ser la primera liberada en Francia en esos días fatídicos de Junio de 1944. Por ello su casco histórico mantiene todo el carácter medieval y su catedral gótica está intacta, una catedral de esas de quedarse plantada y flipar. También en Bayeux está el célebre Tapiz que narra las hazañas de Guillermo el Conquistador y que decimos – en broma – que es el primer cómic de la historia.



Como última parada de nuestra ruta llegamos hasta Caen, ciudad en la que podemos percibir todavía, y sin ningún tipo de esfuerzo, los estragos de la guerra. Las marcas en los edificios se repiten en todo el casco histórico, o lo que queda de él. Como sucede con otras ciudades mencionadas anteriormente, tampoco hablamos de ella en entradas anteriores por haberla visitado por la noche, pero tiene lugares tan interesantes como la Abadía de las Mujeres y también la Abadía de los Hombres, o múltiples iglesias que despuntan con sus altas torres por encima de la ciudad y que, vistas desde el castillo, son impresionantes. Además, las calles que todavía se conservan de antaño guardan – como todas las ciudades que hasta ahora hemos visitado – un marcado carácter normando.

Y como traca final del día, y antes de llegar a Le Havre, paramos en este lugar, ¡hala!



La ruta, por lo tanto, queda así:

Le Havre – Honfleur: 25 km en 29’ (pasando por el peaje del Puente de Normandía)
Honfleur – Pointe du Hoc: 115 km en 1h 39’
Pointe du Hoc – Omaha Beach: 10,9 km en 14’
Omaha Beach – Cementerio Americano: 6,3 km en  10’
Cementerio Americano – Bayeux: 18,1 km  en 24’
Bayeux – Caen: 30,1 km en 27’
Caen – Le Havre: 83,4 km en 1h 37’




DÍA 5 | Le Havre


Nuestro último día en Normandía lo guardamos para visitar la ciudad en la que hemos estado alojados toda la semana. Aunque a priori  - y según nos habían dicho – tiene poco que ver, después de haberla visitado creo que debe dársele una oportunidad porque aun y teniendo en cuenta su desgracia, traducida en una total destrucción en los bombardeos de 1944, ha sabido resurgir de las cenizas y convertirse en una ciudad moderna y muy agradable. Por ello es Patrimonio de la Humanidad y aunque a unos puede gustar menos, tiene un encanto especial.




Y hasta aquí nuestra ruta por Normandía, que es un poco exagerada, sí, lo sabemos. Pero es que al tener el centro de operaciones en Le Havre debíamos desplazarnos bastante si queríamos visitar lugares como el Mont-Saint-Michel o las Playas del Desembarco. 

Una manera más eficiente de seguir esta ruta es empezar por una punta y terminar por otra, teniendo alojamiento en distintos puntos del territorio, y tomarse con calma el camino disfrutando de todo lo que ofrece esta región, que es mucho. No os vamos a seguir que nos sigáis a pies juntillas porque reconocemos que son una barbaridad de kilómetros en pocos días, pero sí podéis ir haciéndoos una idea de cómo podría ser una ruta por Normandía visitando los principales atractivos de la región.

También podéis preguntaros - y no es para menos - si visitar Normandía en invierno es una buena idea. Nuestra respuesta es sí y no. Sí porque los lugares más masificados suelen estar vacíos - véanse los tres puntos principales de este viaje - y no por dos cosas: la primera de ellas, y que es común a todos los lugares en los que es invierno - al menos en esta latitud -, es las pocas horas de luz que hay al día. La segunda, y bastante representativa de Normandía, es el frío que hace, sobretodo en el territorio más al norte. Pero vamos, que eso no es problema para nosotros, que no se preocupe Hervé Morin, que nosotros con buen tiempo o no vamos a visitar lugares tan fantásticos como Normandía.







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