Una ruta en coche por los miradores de Andorra


Si Andorra tiene algo, y eso nadie puede negarlo, son paisajes de increíbles. Paisajes que pueden ser disfrutados a pie, haciendo rutas senderistas, o también en coche, transitando por carreteras sinuosas con vistas de infarto. Y esto último es lo que hicimos nosotros y por ello queremos compartir con todos vosotros una ruta en coche por los miradores de Andorra.



Viajar sin haber planificado casi nada es un poco complicado, pero en lugares como Andorra, que tienen poca superficie, no es costoso construir una ruta in situ. Es por ello que cuando llegamos al Principado y en la oficina de turismo nos aconsejaron hacer una ruta en coche, al menos, hasta Ordino, lo valoramos muy positivamente.

Así, nuestro segundo día de viaje, y durante el desayuno, decidimos la ruta del día – todo muy precipitado – que quedó conformada del siguiente modo: de Arinsal hasta Llívia – Catalunya en Francia –, de allí hasta Puigcerdà y regreso hasta Andorra. Así, yendo de Arinsal a Llívia pasábamos, ya, por esa carretera tan bonita que nos habían indicado en la oficina de turismo.

Visto sobre mapa puede parecernos que el trayecto va a ser largo, pero nada más lejos de la realidad: Andorra la cruzas en un santiamén, vamos a transitar unos 40 kilómetros para salir del país (y casi lo cruzaremos entero). El trayecto no dura más de 45 minutos; bueno, o así sería si no te parases en todos y cada uno de los miradores que te vas encontrando por el camino ya que, si algo tiene Andorra, y como hemos dicho antes, eso es un entorno que quita el hipo.  El primer ejemplo lo tenemos al cruzar La Massana, cuando debes parar el coche para hacer un par de fotos al río y lo coqueto que queda a su paso por el pueblo. Y no es que sea esto una excepción, es tónica general en Andorra ver pasar ríos de aguas claras en medio de las viviendas, entre edificios de nueva construcción y chalés de gentes con posibles que van al Principado a pasar el rato.



La ruta por carretera debemos hacerlo siguiendo el camino hacia Ordino; una carretera que cada vez sube y sube más, y se estrecha, con las laderas vertiginosas a escasos centímetros de las ruedas del coche. Pero… ¡qué más da! Todo lo bonito que tiene aquello borra de la mente de una la posibilidad del miedo.  La Massana va quedando a nuestros pies y nos estamos acercando a Ordino, parroquia que dejaremos atrás para subir un poco y pararnos en el primer mirador que nos encontramos en la ruta que sube el Coll d’Ordino. Debemos seguir siempre esta carretera para encontrarnos con todos los miradores, que es la menos cómoda pero la más bonita.
Los miradores son fáciles de encontrar, ya que están señalados con unos paneles grandiosos y suele haber, en ellos, zona de aparcamiento. Este primer mirador, a pocos kilómetros de Ordino, nos ofrece unas vistas fantásticas de la localidad y todo su entorno. Allí nos sentimos los reyes del mundo viendo aquellas montañas inmensas con los picos nevados y el pueblo allí abajo, tan chiquitito, tan irrelevante…



  

El siguiente mirador lo encontramos en una planicie desde la que pueden iniciarse distintas rutas senderistas.







Una vez subido el puerto, debemos descender – claro está – y nos iremos encontrando con diferentes espacios de descanso en los que, sin haber estrictamente un mirador, las vistas son también maravillosas.


Uno de los puntos ineludibles de esta ruta por los miradores de Andorra es el siguiente: el Roc del Quer (ya en Canillo). Debemos confesaros que – y con la ignorancia como bandera – pasamos de largo cuando vemos el nombre, ya que hemos hecho algunas paradas y vamos retrasados. Pero entonces, y tras bajar unos metros conduciendo, vemos algo rígido y extraño que se asoma en la ladera de la montaña. Caemos en la cuenta que aquello debe ser el mirador que nos hemos saltado, así que damos media vuelta como podemos y nos dirigimos hasta él.

 
Eso pequeño que veis en lo alto de la ladera es la pasarela de 20 metros a la que nos subiremos después


Sabiendo ya qué nos vamos a encontrar caminamos un poco tensos hacia la inmensa pasarela de hierro. La tensión, sin embargo, va desapareciendo porque – otra vez – el paisaje es tan increíble que te cuesta procesar información más allá de toda la belleza que te rodea.



  



En el camino que te lleva hasta el mirador encontramos un elemento curioso que no podemos dejar de contemplar – y utilizar: un marco de hierro que encuadra perfectamente las montañas y que permite hacer una foto de lo más curiosa.





El mirador tiene dos alturas: una desde la que apreciamos la pasarela, siendo la primera con la que nos encontramos, y la segunda que es la pasarela misma y desde la cual las vistas son todavía más espeluznantes. Sí, espeluznantes, porque caminar por aquella pasarela – y para alguien con miedo a las alturas como una servidora – la experiencia es terrorífica. Pero no hay nada mejor para superar los miedos que enfrentarse a ellos, así que además de terror, lo que una siente es una sensación muy gratificante al verse capaz de acercarse hasta lo más alejado de la montaña y asomarse al vacío.







La experiencia vivida en el Roc del Quer es una de las más auténticas en esta ruta en coche por los miradores de Andorra, pero el camino debe seguir y nos detendremos, en último lugar, en el Pas de la Casa, antes de empezar a subir el puerto de montaña. Para cruzar hasta Francia desde este punto de Andorra tienes dos opciones: un túnel de peaje o el puerto de montaña. Nosotros elegimos la segunda, no solo porque sea mucho más económica, sino porque después de lo que nos estamos encontrando durante todo el trayecto queremos seguir disfrutando de las vistas pirenaicas que Andorra nos ofrece. Y eso es lo que hacemos, no sin hacer una parada – y no breve – para deleitarnos con el espacio natural que ante nosotros se nos presenta, y que a mediados de abril todavía guarda una cantidad importante de nieve.




El trayecto por el Pas de la Casa no será tan duro como imaginábamos – y como nos habían contado. Lo disfrutaremos mucho y no nos arrepentiremos, para nada, de haber hecho el trayecto de más o menos una hora en el triple de tiempo.





MÁS INFORMACIÓN

En la ruta vamos a encontrarnos con muchos ciclistas subiendo y bajando el puerto de montaña del Coll d’Ordino, así que debemos ir con cuidado y tener mucha precaución para no llevarnos ningún susto.


Para hacer esta ruta en coche debéis ir de La Massana a Ordino por la Carretera del Coll d’Ordino. No os dirijáis hasta Escaldes, sino que una vez en La Massana tomad la carretera que os lleva directo a Ordino sin pasar por ningún otro lugar, y desde allí seguid subiendo.

El Roc del Quer cierra los días de mucho viento, y el aparcamiento es bastante escaso – apenas caben 10 coches. Desde éste hasta la pasarela hay unos 300 metros de camino precioso que no suponen ninguna dificultad, aunque sí debemos ir con cuidado si nos acompañan niños en el viaje.


Durante todo el trayecto vamos a encontrar zonas de descanso donde poder comer si nos apetece hacer un pícnic.




Disfrutad de los paisajes de Andorra; son maravillosos







Si te ha sido de utilidad...¡COMENTA,VALORA,COMPARTE!

Entradas Populares